Él fue quien te llevó tomada del brazo hasta el altar ese
día, uno de los días más importantes de tu vida. Con alegría y con un nudo en
la garganta te entregó al que sería tu marido.
Y pausadamente se retiró.
Qué pasaba por la cabeza de tú papá ese día probablemente
nunca lo sabrás. A lo mejor pensaba cuando eras chica y salían a jugar al patio.
O cuando tuviste tu primera bicicleta y él, religiosamente, te enseñó a andar.
O cuando le presentaste al primero pololo y puso cara de ¿¡Qué!?.
Porque siempre detrás de cada novia existe un gran hombre…
su padre.
Regala en su día algo especial y único. Porque se lo merece.
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