miércoles, 3 de agosto de 2011

El regalo perfecto existe, sólo hay que saber elegir


El acto de regalar es lejos una de las oportunidades más entretenidas que tenemos de materializar los afectos y convertir los objetos en mensajes que contienen significados y propósitos.

Por eso transmitir lo que sentimos a través de un regalo de matrimonio, regalo de cumpleaños o navidad, no tiene porqué ser una complicación cuando sabemos cómo regalar. Primero debemos modificar un paradigma errado: regalar es comprar. Hace falta un proceso de adquisición para obtener un presente. Pero regalar es más que comprar... es comunicar. Preguntarnos ¿qué puedo regalar? es preguntarnos ¿qué quiero decir? y - a la vez- ¿qué quisiera "escuchar" de mí la otra persona?
 

 
Un presente puede contar una historia (por ejemplo, si regalamos un disco con una canción que nos recuerda un momento compartido), hacer una promesa (por ejemplo, cuando se regala un anillo de compromiso), o reforzar una conducta (si se obsequia un libro a un niño.)

Como toda forma de comunicación, los regalos nos dan una oportunidad muy valiosa: a través de ellos podemos establecer una conexión emocional con otra persona y enriquecer una relación. Un buen obsequio une.

Lo determinante en el acto de regalar no es el dinero invertido, el tamaño, el envoltorio, ni la marca. Mucho más importante es la sensibilidad que invertimos. Todos preferimos recibir algo dedicado, original y realmente útil, en lugar de un objeto muy común que pudo ser comprado al azar, a última hora en cualquier multitienda.




Los regalos son "mensajeros" de la relación entre dos personas. Un presente dice mucho acerca de quien lo da, de quien lo recibe... y de la relación entre estas personas. Tal como dice un blogamigo, cuando damos un obsequio estamos transmitiéndole a alguien aquello que significa para nosotros.

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